Iglesia Dispensacional Fundamentalista

Para que Cristo en todo tenga la preeminencia

Predicando la Palabra de Dios

Por todo el mundo

Trazando bien la Palabra de Verdad

2ª Timoteo 2:15

Esperando la Venida del Hijo del hombre

Mateo 24:27

Llevando a la Niñez a los Pies de Jesús

Mateo 19:14

FUNDAMENTAL

AYÚDANOS

Iglesia


Incluiremos en esta sección todo el contenido escatológico para la edificación de la iglesia del Señor que le espera con ansias. En esta sección podrá tener a mano el material doctrinal más exacto de la profecía sobre el futuro, según se enseña en las Escrituras. Aunque en las 52 DOCTRINAS hablamos resumidamente de la Escatología, se pretende dar aquí un marco profundo de cada doctrina de la profecía bíblica. Esperamos en el Señor que pronto tengamos las primeras partes de este hermoso tema que es la Esperanza de la Iglesia Redimida. A continuación iremos añadiendo temas conforme vayan siendo escritos y se dispondrán para el uso completo por parte de iglesias y predicadores que desean enseñar sobre estos temas. Solamente indicamos que es DETERMINANTEMENTE PROHIBIDO vender estos recursos, porque tienen derechos de autor, y solamente se permiten para el uso gratuito en iglesias y discipulados.

Introducción Necesaria


La mayoría de Seminarios Bíblicos parece ir descuidando cada vez más las doctrinas escatológicas, y se centran en una enseñanza más ecuménica con el tiempo. Casi todos los creyentes, graduados o no, ni siquieran tienen la capacidad de distinguir bien el término “escatología”. El uso etimológico moderno se limita a indicar lo que significa la palabra, y con ello pretender haber dado a conocer todo el concepto detrán de la doctrina. No obstante, esto solamente ha conducido a una relajamiento y descuido de las normas proféticas en muchas iglesias que, anteriormente, eran expertas conocedoras de las doctrinas bíblicas.

Es interesante notar que la mayoría de expositores y teólogos rehuyen a la doctrina bíblica escatológica, quizá por su complejidad, quizá por su inconsistencia personal. Lo que sí sabemos es que muchos pretendiendo enseñar escatología, solamente ha enseñado falsa doctrina con sabor a Biblia. No sé cuántos pastores tendrán en sus bibliotecas los libros de Teología Sistemática disponibles y, en paralelo a ellos, los escritos escatológicos pertinentes; pero lo que sí se puede notar es su ignorancia respecto a temas doctrinales fundamentales, tales como la interpretación bíblica y la escatología.

Todo buen estudiante de la Biblia, con una mente abierta y no limitada, acudiendo incesantemente al Libro Perfecto, debería leer las teologías sistemáticas disponibles, tales como la Teología Sistemática de Lewis Sperry Chafer, y en contraposición a ella, aquellas teologías que son pactistas, como la Teología Sistemática de Louis Berkhof, Charles Garret, Charles Hodge y otros escritores de diferentes ideas teológicas, pero que son parte del Cuerpo de Cristo. Esto hará notar al estudiante esforzado que la diferencia es abismal entre la Teología Dispensacional y las otras teologías en relación a la escatología. Tomando como ejemplo el mismo que describe Chafer en su introducción a la Escatología, podemos ver la falta de estudio acerca de este tema tan importante en la Biblia. El Dr. Charles Hodge, al introducir en su teología sistemática el tema de la Segunda Venida de Cristo, señala:


“ESTE es un tema muy vasto y difícil. Está intimamente relacionado con todas las otras grandes doctrinas que caen bajo el encabezamiento de la escatologia. Ha suscitado tanto interés en todas las edades de la Iglesia que los libros escritos acerca de ello formarían por sí solos una biblioteca. Este tema no puede ser discutido de manera adecuada sin examinar todas las enseñanzas proféticas de las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Esta tarea no puede ser llevada a cabo de manera satisfactoria por parte de uno que no haya hecho especialidad suya el estudio de las profecías. El autor, sabiendo que no está calificado para esta tarea, se propone limitarse en gran medida a un examen histórico de los diferentes sistemas de interpretación de las profecias de las Escrituras acerca de esta cuestión. ...” (Teología Sistemática, Tomo II, página 625).


En la página 840 de la Teología Sistemática de Berkhof, se da por sentado que “Difícilmente puede decirse que las iglesias de la Reforma hayan hecho mucho por el desarrollo de la escatología”, y añade que “en la actualidad hay algunas señales de un cambio hacia lo mejor”. No obstante, continúa indicando que el premilenalismo es una parte de las “sectas”, y concluye que las iglesias doctrinalmente correctas han ido cayendo en este concepto con el pasar el tiempo, especialmente por la influencia del renacimiento del premilenalismo en estos días. Sin embargo, es también sincero en indicar que la escatología reformada se fundamenta en la enseñanza “de los padres de la iglesia”, aunque no aclara que dichos “padres de la iglesia” son el fundamento doctrinal de la Iglesia Católica Romana. De hecho, mucha de la teología escatológica disponible en el amilenarismo es una doctrina muy similar a la escatología católica, como bien expresa Chafer: “Los reformadores no restauraron todas las fases de doctrina, y juntamente con la justificación por la fe retuvieron la noción romanista de que la iglesia es el reino, cumplimiento del pacto davídico, y escogido para conquistar el mundo, trayéndola bajo la autoridad de la iglesia” (TS, pág. 261-262).

Si en el siglo pasado el descuido de la Teología Sistemática se había tornado preocupante, en nuestro siglo tecnológico se ha vuelto desconocida. Los pastores y líderes mundiales acuden a su autor favorito y aceptan adrede, sin razonamiento propio, cada uno de los postulados de estos enseñadores modernos. Las corrientes teológicas y filosóficas contemporáneas, férreas defensoras de Rudolph Bultman, Kierkegar, Paul Tillich y otros escolásticos del siglo antepasado y pasado, han entrado fácilmente en la mente de muchos descuidados en la interpretación cuidadosa del sagrado texto. La desmitologización de los milagros de Cristo y las exageradas proclamaciones de poderes sanadores, son el resultado de un estudio poco comprometido con el mensaje central y original de la Biblia.

Como ejemplo, tenemos el concepto dispensacional del Sermón de la Montaña, presentado por Mateo en los capítulos 5 al 7. Aunque Scofield, muy cuidadosamente expresó que “en este sentido el Sermón del Monte es pura Ley”, la mayoría lo ha tomado como si Scofield hubiera dicho que el Sermón del Monte no sirve para el creyente, y desecha el mensaje de Cristo para nuestra sociedad. Se lee una frase y no se presta atención al todo, del cual la frase es solamente un estracto. Si hacen esto con los escritos producidos en nuestra generación o nuestra época, ¿cómo hacen al interpretar textos tan antiquísimos como los del Antiguo Testamento? Obvia razón se presenta a sus argumentos. El mismo Señor señaló a los teólogos de su época con palabras nada livianas al decirles: “Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios” (Mt. 22:29). Al leer un teólogo reformado o alemán (como quisiéramos decirle), sus argumentos están totalmente fundamentados en los padres de la iglesia, en Calvino, en Lutero y en muchos otros que interpretaron las Escrituras, pero que no son ni inspirados ni infalibles.

Sin embargo, el Sistema Escatológico Dispensacional está claramente expuesto, ampliamente documentado y fielmente presentado según el mensaje literal de la misma Escritura. Totalmente convencidos de que “las cosas que habrán de venir” son esencialmente fundamentales en el ministerio del Espíritu Santo para la iglesia (Jn. 16:12-15), el dispensacionalismo proclama y expone abiertamente todos y cada uno de los temas escatológicos encontrados en todas las Escrituras. No se puede pretender entender el concepto de la parausía o del bimá de Cristo, sin un panorama claro y amplio de la escatología total.

Asentados en la enseñanza clara de las Escrituras, el estudiante bíblico y el pastor deben exponer con claridad todo el consejo divino, lo que obviamente, incluye la escatología. Ningún buen pastor, anciano o ministro del Evangelio de Cristo pasará por alto las enseñanzas escatológicas. En Costa Rica, la base de la fe dispensacional, cayó en el neopentecostalismo y el neoevangelicalismo al ir descuidando completamente la teología, e introduciendo en sus iglesias seudo pastores ateológicos, oponentes acérrimos de la norma de fe que sustentaban por casi un siglo aquellas congregaciones, trayendo como resultado el declive numérico de más de 140 iglesias a no menos de 50, y ha aumentar paradójicamente la teología liberal moderna. Un descuido de la doctrina, que se presenta sistematizada en la teología, es propiciar el perecimiento de todo un pueblo (Is. 4:6).

Aunque a la mayoría de los pastores y dirigentes eclesiásticos no les agrada mucho el tema escatológico, la escatología es un mensaje incluido en el Evangelio, y aunque no se desee, no se puede predicar el Evangelio sin mencionar la escatología. En el Evangelio de Juan, por ejemplo, en el capítulo 6 y versículos 39-40, Jesús menciona la doctrina de la redención, incluyendo la seguridad eterna, que es un aliciente escatológico, y la resurrección del cuerpo, que es claramente una doctrina escatológica. Y aunque nos rechacen enérgicamente y profieran toda clase de epítetos despectivos en nuestra contra, la Biblia asegura que la doctrina profética sería sellada “hasta el tiempo del fin” (Dn. 12:9), lo que nos sugiere que conforme nos acerquemos a los tiempos predictivos de las Escrituras, iremos alcanzando mayor comprensión de aquellas porciones proféticas señaladas para quienes vivamos el final, aunque no alcancemos toda la comprensión que está destinada solamente a quienes pasarán la Tribulación.

Las divergencias de la escatología han pululado a lo largo de la historia, pero se ha ido acrecentando en estos últimos años, especialmente cuando el dispensacionalismo acude a defender y proclamar las verdades proféticas de manera absoluta y públicamente. Este hecho, tan noble y espiritual, ha llegado a ser la piedra angular de todo el desprecio y el rechazo de muchos evangélicos hacia el dispensacionalismo. Alienados de las verdades proféticas, calvinistas de todas las índoles y otros grupos cristianos, profieren palabras soeces en contra del dispensacional y del proclamador de estas verdades.

No obstante estos hechos, el llamado divino es que el creyente, y especialmente el pastor, sepa “trazar bien la Palabra de verdad” (2ª Ti. 2:15), lo que significa que no solamente la parte histórica o doctrinal es creíble, sino la profecía aún no cumplida y cada uno de los milagros realizados y registrados en las páginas de las Escrituras. El buen ministro sabe dividir la Escritura según las propias reglas establecidas por ella y establecidas como la única forma de comprenderlas.

El problema de la escatología radica, principalmente, en la manera en que nos acercamos al estudio de estas Escrituras divinas. Esta forma de acercamiento se comprende en dos áreas básicas y fuertes de la cristiandad: 1) La manera de interpretar la Biblia y 2) La fe depositada en ella.

En relación a la interpretación bíblica, no es suficiente con respetar la literalidad de algunos pasajes y simbolizar todos aquellos que no son tan comprensibles. Común denominador del calvinismo y catolicismo es simbolizar todo aquello que no comprenden de la profecía. La consistencia en la interpretación literal se pierde en la teología pactal, y se transforma en una exposición de las obras más eruditas y reconocidas de los padres de la iglesia. Si interpretamos literalmente las cartas paulinas, debemos interpretar de igual manera todo el resto de la Biblia, porque ese es precisamente la correcta forma de “trazar bien”. Jesús apeló e indicó con grandeza que la gramática, historicidad y literalidad de la Escritura es esencial en la interpretación correcta (cf. Mt. 5:17-20).

Otro aspecto, es que no es dispensacional quien enseña las 7 dispensaciones pero rechaza todo el conjunto interpretativo de éste. Un ejemplo clásico es el dispensacionalismo progresivo, el pentecostalismo y algunas ramas de la fe reformada. No hay compatibilidad entre el dispensacionalismo y la rígida interpretación calvinista de la elección, como tampoco hay compatibilidad entre el dispensacionalismo y la cúltica moderna pentecostal. Algunos han querido mezclar las teologías existentes y han logrado crear un monstruo teológico de 6 cabezas.

La Biblia fue escrita en un lenguaje, con un propósito y en una línea de tiempo que es digna de consideración. Ningún mensaje fue dado para no ser comprendido, ni fue revelado para permanecer eternamente en el misterio. Cada texto profético ha sido dado con el propósito de ser entendido por la mente humana, sin importar su escolaridad y nivel teológico. El problema ha ido acrecentando solamente cuando creemos que los que han estudiado en la Universidad son los únicos que pueden entenderla.

En cuanto a la segunda razón, el problema radica en cuánta fe se tiene al contenido de la Escritura, y cuánto confiamos de que el Señor podrá cumplir literalmente con todo lo que ha prometido. Dios no ha establecido un mensaje que no se pudiera cumplir; cada cosa y cada palabra revelada en la Escritura tendrá su fiel cumplimiento con o sin consentimiento humano. El hecho de no creerle a Dios y a Su Palabra, no hace que esta quede anulada; su cumplimiento se hará tal y cómo Él mismo lo prometió.

El gran problema que muchos tienen es relacionado a su propia fe hacia las Escrituras. Por ejemplo, la promesa de que un hijo de David estará frente al Reino y será señor, ha sido muy difícil de aceptar por muchos, ya que a la fecha ningún judío sabe a ciencia cierta cuál es su descendencia. Pero en este caso, ¿no es la ignorancia gentil sobre el judío que propone tales cosas? Harto sabido es que los judíos ocultan tanto como puedan a los gentiles y que se esfuerzan por torcer cuánto Dios nos ha dado en un intento de extraviar al gentil. Los judíos, puestos a un lado durante la Dispensación de la Iglesia, que es la dispensación donde la Gracia se ha mostrado libremente al mundo pecador, se han esforzado en sus celos por destruir todo aquello que proclame que Jesús es Dios. Esto ha conducido a las iglesias a caer en los problemas judíos y a aceptar las interpretaciones masoréticas como verdades absolutas. Veamos algunos ejemplos de ello:

  1. El Nombre de Dios. Cuando Casiodoro de Reyna tradujo la Biblia al español, consultó con un erudito judío acerca del Nombre divino. En su “Amonestación al Lector”, deja ver que este erudito le guió y confirmó que el Nombre Divino era Jehová, aunque este erudito no se atrevió a pronunciarlo. También, ya en la presentación de Cipriano de Valera, se deja ver que la idea judía era la de tergiversar y ocultar este nombre de forma tal que los gentiles no la usasen. En inglés, la situación fue diferente, ya que se aceptó desde el inicio la forma de la Vulgata Latina, para mantener Señor en todas las referencias al Sagrado Nombre, pero en las pocas veces que se menciona, se mantiene aún el Nombre Jehová. Actualmente, movidos por los eruditos judíos contemporáneos y los católicos romanos, el Nombre aceptado desde antes del medioevo como el Nombre divino, pasó a ser Yavé, a pesar de que anteriormente los eruditos proclamaban que el nombre era Yehowah. Desde el siglo 19 ha ido en incremento la duda y actualmente se considera impropio emplear el sagrado Nombre en las Biblias. La fe en relación a que teníamos el Nombre adecuado decayó, y con él el respeto a Su Divinidad.

  2. Los manuscritos originales. Desde mucho antes de 1562, nadie discutía la veracidad y autenticidad de los manuscritos bizantinos. A partir de Tischendorf, el aumento de desconfianza hacia nuestras Biblia aumentó. Actualmente, las Sociedades Bíblicas Unidas y muchos “eruditos” se inclinan por los textos críticos modernos, y rechazan totalmente el Texto Bizantino o Textus Receptus. Aunque se ha podido confirmar la existencia y uso del Textus Receptus desde el segundo siglo, se aferran más por los manuscritos preservados por los gnósticos, que no creían en la resurrección ni en la deidad de Cristo.

La forma en que se presenta la profecía, como ya hemos dicho, influye poderosamente en la forma en que podríamos llegar a interpretarla. Por tal razón, es imprescindible que la profecía sea presentada completamente en su más pura expresión, es decir, tal y cómo se presenta en la misma Escritura. La gramática, literalidad e historicidad de la Escritura son fundamentales para la correcta interpretación de las Escrituras.

L.S. Chafer expone en su teología sistemática las palabras de George N. H. Peters, las cuales extraigo literalmente:

“Sobre una proposición que ha producido muchos tomos en discusión, nosotros sencillamente deseamos anunciar nuestra posición y señalar algunas pocas razones a su favor. Su significado es tan importante, las consecuencias de su adopción son de tanta gravedad, la tendencia que posee de guiar a la verdad y de vindicar la Escritura es de tal valor, que no podemos pasarlo sin dar algunas explicaciones y reflexiones. Sin titubeo nos plantamos sobre la máxima famosa (Eccl. Polity, B. 2) del hábil Hooker: 'Sostengo como una regla infalible en las exposiciones de las Sagradas Escrituras, que donde una construcción literal se sostiene, lo más remoto de la letra generalmente es peor. No hay cosa más peligrosa que el arte disoluto y engañoso, que cambia el significado de las palabras, como hace la alquimia, o pretende hacer con las substancias metálicas, haciendo de cualquier cosa lo que le place y al final reduciendo a la nada toda verdad'. La iglesia primitiva ocupó esta posición, e Ireneo (Adv. Haer. 2, C. 27) nos da el sentimiento general cuando (usando el lenguaje de Neader, Hist. Dogmas, p. 77) 'él dice de las Escrituras: lo que el entendimiento puede usar diariamente, lo que puede saber fácilmente, es aquello que se halla delante de nuestros ojos sin ambigüedad, literal y claramente en la Santa Escritura'. Sin embargo, mucho de este principio de interpretación fue subvertido, como lo confirma la historia, durante los siglos posteriores (no sin protestas), sin embargo se volvió a recobrar en la Reforma. Sobre esto mismo (en su obra Table Talk, 'Tocante a la Palabra de Dios', 11) Lutero dice: 'Yo he fundado mi predicación sobre el sentido literal de la Palabra; el que quiera puede seguirme, el que no, puede quedarse'. En confirmación de un curso tal puede decirse: Si Dios verdaderamente tenía el plan de hacer conocer su voluntad al hombre, la consecuencia de eso en nosotros sería en conformidad con las reglas bien conocidas del lenguaje. Él tiene que adaptarse a nuestra manera de comunicar pensamientos e ideas. Si Dios dio Sus palabras para ser entendidas, es natural que Él tenía que emplear el lenguaje para transmitir el sentido designado, de acuerdo con las reglas gramaticales establecidas, que controlan el lenguaje; y que, en vez de buscar un sentido que las palabras mismas no contienen, nosotros debemos obtener principalmente el sentido que las palabras obviamente abarcan, dejando campo necesario para la existencia del lenguaje figurado cuando así lo indica el contexto, según el fin, o la construcción del pasaje. Por 'literal' damos a entender la interpretación gramatical de las Escrituras. (The Teocratic Kingdom, p. 47).


La esperanza cristiana es futura, y la confianza depositada en la profecía predictiva del Señor Jesús y sus Apóstoles, así como la profecía dilucidada en el Antiguo Testamento, son el aliciente eterno de la fe de la iglesia. Sin la profecía predictiva es imposible establecer una esperanza real. A Dios le ha placido darnos a conocer solamente aquellas cosas que son propias para nuestras vidas, y que son totalmente suficientes para vivir la vida cristiana. En Amós 3:7 el Señor declara: “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”, como eco a aquella aseveración antigua hecha a Abraham: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, Habiendo de ser Abraham en una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra? Porque yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gn. 18:17-19). La aseveración dada a Abraham, así como la declaración firme de Amós, reflejan la fidelidad de Dios hacia Su propia Palabra, y expresa el cumplimiento de la increíble verdad del Evangelio de Cristo. Dios no solamente habla a su amigo Abraham, sino a todos aquellos que son hijos por la fe. Así, la Biblia contiene un 80% de profecía predictiva, ora cumplida, ora sin cumplir.

Una de las cosas más importantes, es “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación” (2ª P. 1:20), es decir, que la Escritura, inspirada por Dios y no procedente del pensamiento humano, debe ser interpretada en su conjunto doctrinal, específicamente en el marco de la totalidad de la Escritura. La interpretación aislada de los textos proféticos daría como resultado interpretaciones erróneas o fantásticas, lo cual conduciría a una herejía. Este fue el caso de la doctrina del dormir del alma, del Juicio Investigador o del aniquilamiento, porque han sido sacados de contexto los pasajes, y han sido explicados particularmente por un reducido grupo de personas. Pero cuando vamos al total de la profecía, encontramos los acontecimientos tal y como deben ser presentados y creídos, y tendríamos así la completa seguridad de que estamos predicando todo el consejo de Dios.

Las profecías interpretadas sensacionalistamente, como hace el grueso del carismatismo, ya sea protestante o católico, no generan paz, sino engaño y confusión. Las mega iglesias formadas por medio de la predicación sensacionalista de predicadores ignorantes de la Biblia, ha creado una sociedad cristianizada, pero nunca redimida. La Biblia no puede apoyar al amilenialismo, ni al pretribulacionismo, ni al postribulacionismo a la vez. No importa cuántos sistemas existan, solamente la verdad la tiene la Biblia, y por ello, no todos los sistemas pueden ser la verdad.

En este estudio procuraré exponer el contenido profético de tal forma que sea posible comprender su amplitud. Manejaré el siguiente esquema para poder ir desarrollando efectivamente el tema: 1) Interpretación de la Profecía. 2) La profecía del Antiguo Testamento. 3) La profecía del Nuevo Testamento. 4) Los temas de la profecía. 5) El orden los eventos aún no cumplidos. 6) Los períodos transitivos. 7) El Estado Eterno. Y debido a que la Biblia debe ser el baluarte de toda fe, la guía de toda alma devota y la conciencia de vida de todo creyente fiel, ella será el personaje principal en este estudio. El propósito, esencialmente, es presentar el mensaje profético tal cual se presenta en la Biblia, solamente acomodando lo más posible cada tema y cronología para su mejor comprensión.

Sin embargo, como parte del reconocimiento de nuestra fe, el primer capítulo contendrá, para las mentes poco pacientes, todos aquellos postulados que nos identifican con el dispensacionalismo, y las razones básicas para ser dispensacionalistas.

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